Es un disco amable, a pesar de que habla de cosas también amargas. Las letras tienen mucho contenido, como en "Cupido" donde hace una declaración de muerte al amor romántico, en "La batalla", donde se acerca a su admirado Aute, para proclamar la resistencia cuando “todo te aplasta” o en esa "Tronco y raíz", un elogio entregado a la amistad.
Ya resultó revelador que su primer single de presentación fuera "Sombras chinas" en el que cita a artistas que han sido influencia desde Bob Dylan a Violeta Parra o a Serrat. A Janis Joplin o a Nina Simone. Músicos que le han acompañado en la búsqueda de sí mismo. Ciertamente "Oniria popular" tiene mucho de autoafirmación. En "Crujidos y fantasmas" con esa bonita guitarra española: "y siento que hay más ruido en el silencio" (...) "La noche me mira desde un rincón, con su guadaña quiere detenerme" plantea muchas de las motivaciones de su profesión. Y es el tema que más recuerda a su etapa como Deluxe.
La canción más alegre del disco puede ser "Monstruo final", un tema que se inspira en la última pantalla de un videojuego como metáfora de la lucha en esta vida. Un tema épico que es también punto de unión de todas las canciones de "Oniria popular", que puede ser tomado como un manual de autoayuda o de resistencia. Como canta en "Enséñame": "no quiero huir nunca más", "quiero dejar de escapar".
No hay comentarios:
Publicar un comentario