Joe Jackson es toda una institución, un músico inquieto que ha sabido adaptarse a los tiempos y que desde 1979, cuando lanzó su primer disco "Look sharp!" con las claras influencias del new wave nos ha dejado una discografía sorprendente. El británico edita su vigésimo segundo álbum, "Hope and Fury", en el que vuelve a imperar su buen gusto, la elegancia con sonidos que se mueven entre el latin jazz, pop, el rock y el funk.
Entre los temas más destacados se encuentran “Welcome to Burning-by-Sea”, que abre el álbum, una de las piezas centrales del álbum, construida como retrato irónico de una ciudad costera británica que funciona como metáfora social, con un enfoque narrativo y rítmico. “End of the Pier”, donde el músico contrapone pasado y presente desde una mirada melancólica. “Fabulous People” una de las canciones más accesibles del disco, con un enfoque narrativo que combina ironía y celebración, mientras que temas como “I’m Not Sorry” o “Do Do Do” recuperan ese tono sarcástico característico de Jackson, entre la burla y la observación social. Lejos de acomodarse, el británico continúa explorando nuevas combinaciones sonoras dentro de su propio lenguaje musical, manteniendo esa capacidad para transitar entre géneros sin perder coherencia. En este sentido, "Hope and Fury" funciona como una reafirmación de su estilo, más que como un giro radical dentro de su discografía.