El disco arranca con "I Get Noise", una canción que recupera ese Arab Strap más áspero, con Moffat recitando sus historias de siempre mientras la música se va cargando de tensión. Aquí aparece por primera vez los vientos, a cargo de John Burguess, que interviene al menos en cinco temas.
Su tercer disco en poco más de un lustro es una centrifugadora de emociones que combina los ritmos bailables "You You You", su siguiente canción, con una base casi disco y una letra que mezcla humor, cabreo y esa capacidad de Moffat para convertir las preocupaciones de cada día en pequeñas historias. Pero también hay post-punk y sorpresas como "Gape" que se mueve por terrenos de apatía y aburrimiento contemporáneo, mientras "Dollar Park" recupera su lado más político. Y entre guitarras, electrónica, saxos y pasajes más ambientales aparecen "Basic Physics", "Sunsong", "Mr. Splitfoot" o "Ampersand", demostrando que el dúo todavía tiene ganas de explorar.
El cierre llega con "Beats Per Minute", una pieza más atmosférica que parece detener el tiempo después de todo lo que hemos escuchado. Es un final perfecto para un álbum que precisamente reflexiona sobre cómo se nos escapa la vida mientras intentamos contarla.
Arab Strap siguen siendo ellos mismos, pero no viven de repetir el pasado. "Half-Told Tales" recupera parte de la crudeza de sus primeros años y la mezcla con una producción más abierta y una variedad de sonidos que les permite seguir avanzando. Tres décadas después de sus comienzos, Moffat y Middleton continúan hablando de sexo, frustraciones, pérdidas, política, envejecimiento y todas esas pequeñas miserias que forman parte de nuestra existencia.
Quizá por eso siguen resultando tan cercanos. Arab Strap nunca prometieron que las cosas fueran a mejorar, pero al menos siguen poniendo música a todo este desastre. Y así lo cantan en una de las nuevas canciones: “Quiero un foso envenenado, infectado de tiburones, estar aislado, recluido, más allá de lo remoto, de cualquier forma de domicilio, sin nota de despedida”...