Michael Kiwanuka se aleja de la influencia de sus dos principales productores, Inflo y Danger Mouse, para alejarse del sonido y las fórmulas que le propulsaron al estrellato con "Kiwanuka" (2019), con el que ganó el Mercury Priz. Publicado el pasado 23 de octubre a través de Polydor Records, "Fudge" es su quinto álbum de estudio y una nueva demostración de la personalidad de un artista que ha sabido encontrar un espacio propio entre la tradición del soul y una sensibilidad contemporánea.
La principal novedad está detrás de los controles. Por primera vez desde Home Again, su álbum de debut de 2012, Kiwanuka se pone al frente de la producción, apartándose de sus colaboradores habituales Danger Mouse e Inflo. Para terminar de dar forma a las grabaciones contó con el productor Dom Monks y con los arreglos de cuerda de Rosie Danvers. El resultado es un trabajo que parece respirar sin prisas, dejando que las canciones encuentren su propio camino.
El disco se abre con "Summer Clothes", una pieza de atmósfera delicada que marca el tono de este viaje introspectivo. A continuación llega "California", una de esas canciones que se instalan poco a poco en la memoria gracias a su melodía y a esa voz de Michael, tan reconocible por su manera de transmitir vulnerabilidad sin necesidad de levantar demasiado el tono.
A lo largo del álbum aparecen diferentes paisajes musicales. "Just Another Moment" y "Drowning In Your Heart" profundizan en su faceta más reflexiva, mientras que "Love In My Heart", una de las composiciones centrales del repertorio, se despliega durante siete minutos con esa combinación de emoción, arreglos envolventes y crecimiento pausado que tan bien maneja el músico londinense.
También hay espacio para dejarse llevar. "Across The Sky" evoca el espíritu de cierta psicodelia acústica de los setenta, "Stars" introduce nuevos contrastes y "You Sent Me Flying" se mueve por terrenos de guitarra sinuosa y sonido brumoso. Por su parte, "Sing" funciona como una reivindicación de la música entendida como una necesidad vital, una forma de seguir adelante incluso cuando aparecen las dudas.
No es casual que la libertad sea una de las ideas que recorren "Fudge". Kiwanuka ha explicado que la inspiración para afrontar el disco de otra manera llegó, en parte, después de escuchar unas palabras del pianista Chick Corea sobre la importancia de confiar en aquello que uno considera bello, sin preocuparse tanto por las expectativas ajenas. Esa filosofía parece impregnar unas canciones que priorizan la intuición y la expresión personal frente a cualquier búsqueda de perfección calculada.
El cierre con "Swings and Roundabouts" completa el recorrido y devuelve al oyente a ese territorio de incertidumbre y descubrimiento que atraviesa todo el álbum. Un final que encaja con la intención de un trabajo nacido de la necesidad de explorar nuevos caminos, sin renunciar a las raíces que han convertido a Michael Kiwanuka en una de las voces más personales del soul británico actual.
La publicación de "Fudge" llega, además, en un momento especialmente difícil para el músico, que ha hecho público el grave problema de salud que sufrió y el largo proceso de rehabilitación al que se enfrenta. Las canciones fueron grabadas antes de esos acontecimientos y su lanzamiento quedó aplazado durante meses. Sus compromisos en directo continúan suspendidos por el momento. Quizá por eso resulte inevitable escuchar este álbum con una sensibilidad diferente. En sus canciones hay melancolía, incertidumbre y fragilidad, pero también una profunda confianza en el poder de la música para acompañarnos.