Los japoneses MONO son una rara avis, un grupo japonés que crea música casi siempre instrumental que abarca desde la new age, pasa por sonidos fronterizos a Sigur Rós y cuando dan pie a la distorsión se acercan más a Mogwai. Los nipones dedican a este disco a Steve Albini, fallecido hace un par de años, con el que les unía una fraternal relación, amigo y productor de algunos de sus trabajos anteriores. "Snowdrop" es el primer álbum de la banda grabado con Brad Wood (Touché Amore, The Smashing Pumpkins), tras el fallecimiento de su colaborador. Un trabajo que se convierte en un agradecimiento a las personas que han pasado por nuestra vida y nos han dejado: "Sin excepción, todos algún día partiremos de este mundo y nos despediremos de nuestros seres queridos. Con este álbum, quisimos expresar nuestra eterna gratitud a esas personas tan especiales que nos acompañaron en el camino de la vida. Creemos que este sentimiento es lo único capaz de llenar el vacío que queda en nuestros corazones y aliviar la profunda tristeza y el dolor de la pérdida.
Cada flor tiene su propio lenguaje. Para este álbum, incorporamos los mensajes que transmiten las flores que se regalan a quienes han fallecido en los títulos de nuestras canciones. Esperamos que este álbum sirva como fuente de luz y esperanza para quienes han perdido a un ser querido".
Podríamos pensar que la melancolía se cierne sobre "Snowdrop", pero lo que encontramos es la resonancia de una gratitud por una vida bien vivida y el anhelo delo que está por venir. MONO eleva sus piezas con cuidados arreglos, donde aparece una orquesta de diez músicos y un coro de ocho voces. El disco se abre con la distorsión de “Snowdrop” y “Winter Daphne”, para luego dar paso al sosiego de “Gerbera” y la evocadora “Bells of Ireland” con piano, cuerdas y por supuesto campanas. Atención a la sobrecogedora "Farewell to Spring". Los nipones nos descubren sonidos que podemos asociar a experiencias vividas y personas a las que amamos.