El nuevo disco llega después de tres adelantos: "El Hombre Planeta", "Los Llamados Pitagóricos" y "El Endemoniao", tres canciones en las que ya podíamos comprobar que el grupo sigue empeñado en construir un universo propio, donde las referencias históricas, filosóficas y literarias conviven con personajes extravagantes, situaciones cotidianas y bastante sentido del humor.
En esta ocasión son once las canciones que forman el álbum: "En Valmy", "El Endemoniao", "Claudia", "El Hombre Planeta", "Los Llamados Pitagóricos", "El Contador de Muertes", "Campos de Golf", "Arturo Soria", "Icare (LFDL)", "Oscar the Tiny One" y "La Venta Nueva". Un recorrido bastante particular en el que podemos encontrarnos desde referencias a Nietzsche y Pitágoras hasta personajes y escenarios mucho más cercanos a la vida cotidiana. El álbum incorpora también canciones con títulos y referencias en otros idiomas, como "Icare (LFDL)", en francés, y "Oscar the Tiny One", en inglés. Un guiño que amplía el imaginario del grupo y que demuestra que sus inquietudes culturales y musicales no entienden demasiado de fronteras lingüísticas.
La banda vuelve a demostrar su afición por mezclar cultura popular, filosofía y acontecimientos históricos sin necesidad de pedir permiso a nadie, todo ello pasado por el filtro imaginativo de Álvaro Rivas. El título del álbum procede de un dibujo de Francisco de Goya, "Esto dejémoslo como estaba", perteneciente a su Cuaderno C. La portada, obra del artista Carle Naide, también tiene como protagonista a Arturo Soria, urbanista que ideó la Ciudad Lineal madrileña. Una referencia que conecta directamente con el barrio de Ciudad Lineal, donde nació la historia de Alcalá Norte y donde el grupo encontró su nombre en el centro comercial del mismo nombre.
Musicalmente, la formación sigue desarrollando esa combinación de rock alternativo, post-punk, guitarras afiladas, bajos angulosos y teclados de inspiración ochentera que ya encontramos en su primer trabajo. Sin embargo, parece que esta segunda entrega apuesta por ampliar su particular imaginario, con composiciones que buscan diferentes interpretaciones y letras que juegan constantemente con el oyente.
También hay espacio para la muerte, uno de los asuntos que atraviesan buena parte del álbum. Los propios integrantes han reconocido que ahora mismo les interesa más explorar ese territorio que escribir sobre el amor. Y viendo la cantidad de personajes históricos, episodios épicos y situaciones disparatadas que son capaces de introducir en sus canciones, parece que material no les falta.
Alcalá Norte han pasado en apenas dos años de ser una formación de culto dentro de la escena madrileña a actuar en festivales como Primavera Sound, Mad Cool, BBK o Sonorama. El éxito de canciones como "La Vida Cañón", "La Calle Elfo" o "La Sangre del Pobre" les ha situado en una posición privilegiada, aunque su propuesta sigue conservando ese carácter imprevisible que les diferencia de otras bandas de su generación.