Joan Miquel Oliver retrata la Mallorca actual en “Gent que mola un munt” ("Gente que mola un montón"). El segundo avance de su nuevo disco, previsto para el 30 de abril, ofrece una crónica lúcida e irónica sobre la transformación de la isla. El vocalista de Antònia Font critica la gentrificación que amenaza con destruir Mallorca, ese paraíso admiraro por los turistas, pero que a menudo no es valorado por sus residentes, los propios mallorquines habitualmente no se percatan del lugar privilegiado donde viven hasta que los visitantes se lo recuerdan.
Después de presentar “Oxitocina”, el músico mallorquín Joan Miquel Oliver sigue desvelando su nuevo proyecto con “Gent que mola un munt”, donde muestra la realidad de un territorio cada vez más tensionado por la masiva llegada de visitantes y la especulación. Una realidad que está desplazando a la población local. Se produce un fenómeno extraño en el que los padres no se resisten a vender a los extranjeros sus casas por la oferta de cuatro veces el precio de mercado, pero que sus hijos ya nunca podrán aspirar a recuperar. Pasa en la zona de Arcxiduc, en El molinar, Santa Catalina y ya también en el El Llevant o Pedro Garau. Quienes conocemos y vivimos en Palma sabemos que capitales suecos, finlandeses, alemanes, holandeses... están comprando viviendas a precios desorbitados como inversión, hasta el punto de que mallorquines han decidido vender y trasladarse a otras localidades de la península. Es la sátira contemporánea que también esta ocurriendo en Venecia o Dubrovnic. Joan Miquel tiene el detalle de contar que se va a bañar a un rincón hermoso de la costa sin mencionar cuál, porque como ha ocurrido con la Cala del Moro se produjo el fenómeno de instagrames que acudieron a hacerse fotos y en tres días se acumularon colas de cuatro horas, con esperas a pleno sol, para mojarse el culo. Yo no te contaré mi cala favorita precisamente para evitar esa misma situación.
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