En estos tiempos de turismo masivo, saturaciones en el centro de las ciudades y tanto postureo llega Svsto para reivindicar el encanto de lo viejo en "Bar Manolo". Una canción para recordarnos el valor de lo de siempre, de los rincones con sabor añejo. El proyecto de la ex Bistec es coherente con aquel primer single en solitario que se llamaba "Mil €" que denunciaba ya la gentrificación.
"Bar Manolo" se aleja del estereotipo de la modernidad, mal entendida, de las rutas marcadas por las influencers, de las "reformas cuquis", sin personalidad, de los locales pensados para 'guiris'. Por contra reclama "la roña y la suciedad" como punto de peregrinación, el encanto de esa "bofetada de humedad" que te regala entrar en uno de esos bares de toda la vida, donde siempre se ofrece tapa y las raciones aparecen dignificadas en una pizarra escrita a mano, según la oferta del día.
Carla Parmenter llega al extremo del encanto cuando canta: "Ponme un WC que me tape el aliento", momento absolutamente delirante. Esa descarada crítica se explica en la nota de prensa: "En contra de la higienización moderna, SVSTO recopila en este single todos los detalles más naturales e imperfectos que hacían especial a un barrio. Esa suciedad simbólica, ese peligro, es la vida que representa a la ciudad, al contrario de la imagen aséptica, limpia, perfeccionada, uniforme y profundamente aburrida que poco a poco intenta conquistar nuestras calles".
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