El séptimo álbum de los británicos se lanzó el mes pasado, "A Bath Full of Ecstasy" supone un cambio hacia la frescura. Un álbum en el que el combo de Alexis Taylor, Joe Godard, Owen Clarke, Al Doyle y Felix Martin da un giro hacia la alegría, algo que se agradece después del flojo ‘Why Make Sense?‘, editado en 2015. El nuevo trabajo recupera colorido musical y buenos ritmos de pop electrónicos. Grabado entre París y Londres, la banda se ha abierto por primera vez a la colaboración de productores externos en el proceso de composición de las canciones. La mano de Philippe Zdar, el maestro francés recientemente fallecido que ha dado forma a la magia de Cassius y Phoenix, y la de Rodaidh McDonald, el escocés que colaboró con The XX, David Byrne o Sampha, entre otros, puede notarse a lo largo del álbum.
La voz tan personal de Alexis Taylor planea sobre melodías descaradamente pop, especialmente en temas como el single “Hungry Child”, "Spell", "Echo" o "Why Does My Mind", donde la temática es sobre todo el amor. Es verdad que las canciones son menos directas y pecan de largos fragementos al final de las canciones, por lo que pierden eficacia como himnos bailables y buscando cierto hedonismo. A pesar de todo siguen intentando dimnificar el pop electrónico a los altares, después de veinte años de carrera. Esta vez abusando de psicodelia, reverb y ecos.