Besmaya, la formación compuesta por Javi Ojanguren y Javi Echavarri, han editado su segundo disco de estudio "La vida de nadie" en el que utilizan la imagen de un personaje amarillo como icono anónimo para reflexionar sobre lo que significa la madurez, el desencanto o las esperanzas no alcanzadas.
El dúo busca un equilibrio entre lo íntimo y confesional, con lo expansivo así que proponen unas guitarras melódicas pop que se combinan a la perfección con una base rítmica muy potente. Esos sonidos son los que acompañan a frases demoledoras como: "Háblame de todo eso que quisiste hacer"o "con la nostalgia de lo que nunca fue". Un contenido nada complaciente que nos lleva irremediablemente al reconocimiento del fracaso. Canciones confesionales como “Mamá”, una carta abierta en la que cantan: “Mamá, hace tiempo que no vengo a estar contigo, últimamente solo miro mi ombligo” o “me he desviado del camino”, el tema se convierte en un retrato generacional sobre la necesidad de reconexión.
La despedida tampoco resulta esperanzadora porque señala: "odio que cupido no haya ayudado", la última canción del disco habla del desamor, de una relación que no pudo ser, de desencanto y de dolor. Si estás pasando por un mal momento no es el disco que te recomendaría, ni siquiera para que te consules pensando que a otros les va peor. Advertido quedas.
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