Veinte años llevan creando esos bálsamos terapéuticos que nos hacen reflexionar, porque a veces es bueno parar para contemplar nuestro alrededor. De ese modo podemos descubrir a cada paso la estupidez humana. En su noveno disco vuelven a recuperar la urgencia del pasado y el volumen de su registro, apuestan por un pop efervescente que nos recuerda a Weezer como en "La habitación del pánico", pero también se acercan al punk ramoniano en "La película que he visto más veces" o "Las nuevas esferas de lo moderno" para burlarse de aquellos que dicen crear contenido en internet: "plástico en la red / cerebros de Ali Exprés". Se tornan aún más críticos para hablar de las mentiras de los grupos cuando anuncian que dejan los escenarios en "Gira de despedida" solo para exprimir las carteras de sus fans con el reclamo de la última oportunidad cuando tienen planificado su regreso: el negocio de las entradas caras más gastos de gestión, algo que todos recordamos con desilusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario