“Sólo quiero descansar” y “Fiesta transparente” muestran esa capacidad para construir melodías aparentemente sencillas que terminan creciendo gracias a las guitarras y los sintetizadores. Hay canciones más luminosas y otras en las que vuelve a aparecer ese punto de melancolía que siempre ha acompañado a la banda. “Paracaidistas en la playa” continúa por ese camino, mientras que “21 Versiones” juega con las texturas y las diferentes capas sonoras.
Una de las características más interesantes del disco es precisamente esa sensación de estar recorriendo distintas etapas de Apartamentos Acapulco sin que parezca un recopilatorio. Ellos mismos lo explican como una evolución de su sonido durante estos diez años: desde las primeras canciones más etéreas hasta un presente en el que las guitarras tienen todavía mucho peso, aunque convivan con nuevos espacios electrónicos.
El tramo final nos deja “Scarlett (versión 10 años)”, una nueva mirada a una de las canciones más importantes de su trayectoria, “Siempre es de noche” y “Quien tiene pena no entiende”. Esta última conserva además ese aire de posible despedida que había aparecido en trabajos anteriores, aunque en esta ocasión Apartamentos Acapulco han decidido mirar hacia delante.
Diez años después, Apartamentos Acapulco siguen haciendo lo que mejor saben: canciones de guitarras, ruido, melodías y emociones que parecen estar siempre a punto de desaparecer entre la niebla para volver a aparecer unos segundos después. Quizá por eso el título del disco tenga algo de ironía. Aquí no parece importar demasiado quién gana. Lo importante es seguir haciendo canciones, a pesar de que siempre han rozado pasar a ligas mayores nunca han conseguido ser un grupo de grandes éxitos, como recuerdan en "Solo quiero descansar" cuando dicen: "Los días pasan y nada llega, los días pasan y todo sigue igual".
No hay comentarios:
Publicar un comentario